Saluda a Granátula de Calatrava
Al borde de un nuevo milenio nos encontramos ante las últimas Fiestas del Santo Cristo de la Resurrección del siglo. En ellas hemos trabajado, al igual que durante los últimos años, con nuestra mejor intención para conseguir, a pesar de contar con unos recursos escasos, unos festejos acordes con lo que se merece nuestro pueblo.
Y para cumplir con el dicho de lo bueno si breve dos veces bueno, les deseo en mi nombre y en el de toda la Hermandad y de la Asociación del Santo Cristo unos días felices y alegres.
 
A modo de pregón de fiestas
De orden a la muy noble y leal villa de Granátula se le comunica que siendo próximos ya los días de las fiestas del Santísimo Cristo de la Resurrección, a propios y extraños se les conmina a cumplir las siguientes sugerencias:
Primera.- Que siendo Granátula villa, de apellido de las andanzas de la Orden de Calatrava, no cabe disculpa al vestido de trapillo ni al calzado de esparto en ninguno de sus convecinos. Póngase éstos y éstas el mejor de sus avíos para mejor esplendor y realce de estos días.
Segunda.- Acuda el vecindario a tahonas, hornos y tiendas y haga acopio de mantecados, cordero, carne y demás delicias y almíbares, sin olvidar más las bodegas, llenando los pellejos de nuestro buen caldo y así, con comida y bebida de tal guisa, obsequie a su vecino para bien de relaciones recíprocas y propios humores.
Tercera.- Sean los padres laxos con sus hijos e hijas, dando licencia a unos y otros para el refocilo honesto en lugares de danza y divertimento. Que del roce viene la afición y ésta ahuyenta las tristes solterías.
Cuarta.- Aflógense las amas la faltriquera y, de buen grado, a sus hombres denles caudal preciso para solaz de cuerpo y espíritu, en tabernas y festejos, recibiéndoles después como Dios manda y el cuerpo pida.
Quinta.- Olvide el deudor sus deudas y el acreedor sus réditos, dando treguas aquél a sus angustias y éste a sus impaciencias, hasta cumplir las fiestas.
Sexta.- Póngase a recaudo pleitos, rencores, ofensas y rencillas, ya sean familiares, vecinales, políticos o novieriles, so pena, a quien no cumpla, de la minuta de abogado.
Séptima.- Destiérrense de lugar maledicencias y murmuraciones y, acátese sin escándalo, la moda sin refajo en las doncellas y de pelo a la greña en los mancebos, que son estos tiempos de novedades, "de mucha chicha y poca limoná".
Si así lo cumpliereis, el Santísimo Cristo de la Resurrección os bendiga y os dé unas fiestas para toda la vida. A quien no, El Mismo le consuele su eterno aburrimiento.
¡Felices Fiestas!
Juan Jesús Donoso Azañón
Secretario de la Hermandad y de la Asociación
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